Sábado, 27 de enero, año 2007 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,
Ecuador - Iberoamérica
(Este Libro fue Escrito **** Iván Valarezo)
LA PAZ DE DIOS
La paz que todos hemos buscado desde siempre en nuestras vidas, sólo se
encuentra en el corazón y en la vida de la sangre santísima de nuestra
salvación eterna, el Hijo amado de Dios y de la humanidad entera, ¡el
Señor
Jesucristo! Pues sin Él nadie podrá tener paz en su corazón y en toda su
vida. Esto te lo podría muy confirmar Adán y Eva, **** ejemplo, si solo
pudiesen hablar contigo. Ambos perdieron su paz para con Dios, en el día
que negaron a Cristo en sus corazones.
Así como Lucifer había también negado a Cristo en su corazón, cuando
intento exaltar su nombre inicuo más alto que el de Él, en el reino de los
cielos, entonces murió para Dios, para jamás volver a ver la vida eterna
ni
menos conocer su nombre santo en su corazón perdido. Desde entonces
Lucifer
no sabe lo que es tener paz, ni ninguno de sus seguidores, ángeles caídos
u
hombres pecadores y mujeres pecadoras de toda la tierra, en sus millares,
en toda la creación.
Pero como el amor de Dios es grande para con sus hijos e hijas de la
humanidad entera, obra de sus manos somos, entonces nunca nos abandono, a
pesar de la terrible tragedia del paraíso, cuando Adán y Eva negaban a
Jesucristo: como su comida y como su bebida de sus vidas, en el cielo,
delante de Dios y de sus ángeles celestiales. Y la única manera que Dios
podía restituir nuestra paz en nuestras vidas, era solamente si recibíamos
a su Hijo amado, en nuestros corazones, **** el poder sobrenatural del
espíritu de fe, en su nombre santo, ¡el Señor Jesucristo!
Pues no más que un niño trajo de regreso a nuestras vidas esa paz perdida
en el paraíso, en el corazón de Adán **** las mentiras de Lucifer y de la
serpiente antigua de la Corte celestial. Es **** eso, que nuestro Padre
Celestial un niño nos ha enviado del paraíso, para comenzarnos a entregar
nuestra paz divina una vez más, en la cual Dios nos comenzó a formar en su
imagen y conforme a su semejanza santa, en el reino de los cielos, en el
día de nuestra creación. Pero la perdimos **** el descuido de nuestros
primeros progenitores, Adán y Eva, en el paraíso; y hoy la podemos
recobrar
en nuestras vidas, si sólo reconocemos el error del pecado de nuestros
progenitores solamente.
En verdad, perdimos nuestra paz, **** sólo creer a las mentiras de Lucifer
y
de la serpiente antigua, en el Jardín del Edén. Y éste niño se hizo
hombre,
para ***plir las Escrituras, **** boca de sus profetas, el Señor
Jesucristo,
para que nos perdone nuestros pecados y así la Ley de la Corte celestial
sea ***plida en nuestros corazones, para que la paz del cielo, no sea
entonces una expectación, sino una realidad en nuestras vidas terrenales y
celestiales, también, para siempre.
Y su nombre ha de ser el mismo de siempre, en la tierra y en nuestros
corazones, también, tal como él ha sido conocido **** Dios y **** los
ángeles
del cielo: como el Admirable, el Maestro, el Dios Fuerte, el Padre Eterno,
el Príncipe de Paz de toda vida en el cielo y en la tierra, también, para
siempre. Y sólo él nos ha de dar paz a nuestros corazones, la misma paz
que
habíamos perdido en Adán, **** las palabras mentirosas de Lucifer, en la
boca de Eva y de la serpiente antigua, también.
Pues así como la paz llega de nuevo a los antiguos, **** creer en
Jesucristo, entonces a todo hombre, mujer, niño y niña le es restaurada en
su corazón, también, para que goce de la paz y de la felicidad infinita,
de
conocer a su Dios y Creador de su vida, en su nueva vida celestial con su
Dios. ****que sólo la paz de Dios nos podrá hacer felices, libres, sanos,
sabios, perfectos, fuertes como Dios mismo y sus ángeles del cielo: como
cuando Adán y Eva vivían, **** ejemplo, en sus vidas celestiales, en el
paraíso de Dios y de su Árbol de vida eterna, ¡el Señor Jesucristo!
Y si hoy en día, has encontrado tu paz celestial, en Jesucristo, entonces
no la vuelvas abandonar jamás, para que tu corazón sea feliz y tu cuerpo
libre de los males y enfermedades terribles de las mentiras, de Lucifer y
de sus ángeles caídos. Y solo así entonces has de comer y beber ****
siempre
de Dios y de su Hijo amado, para que tu vida sea saludable en todo
momento,
**** la tierra y en el cielo, también, para siempre. ****que la tierra santa
no es tanto una vida llena de comidas y de bebidas de sus innumerables
arboles eternos, tan abundantes como las estrellas del universo en sus
diversos frutales de colores y de sabores divinos, **** ejemplo.
Pero la vida santa del reino celestial es primordialmente gozo, felicidad,
paz, verdad y justicia infinita de haber conocido a Dios y formador de
nuestras vidas, para adorarle y para honrarle **** siempre, **** su gran
amor
y **** su gran obra infinita, en cada uno de nosotros, en nuestros
millares,
en todos los lugares de su creación infinita. Y esta verdad y justicia
celestial de Dios y de su vida santa viene a nosotros del cielo, para
llenarnos del fruto de vida eterna, su Hijo, el Señor Jesucristo, en los
poderes sobrenaturales de los dones de su Espíritu, como sucedió con Adán
y
Eva, **** ejemplo, en su días, en el paraíso, para salud y para vida
infinita.
****que ha de ser en el poder sobrenatural, de cada uno de los dones del
Espíritu Santo, en que nosotros hemos de crecer diariamente delante de su
presencia para entenderlo cada vez más, y así servirle fielmente a Él y a
su nombre sagrado, como los ángeles del reino lo han hecho **** siempre,
desde los días de su formación. Es **** eso, que el Señor Jesucristo y su
Espíritu Santo son muy im****tantes en el desarrollo de nuestra fe, para
con
nuestro Padre Celestial y para con su vida infinita de sus muchas cosas
sagradas, en la tierra y en el cielo, también, eternamente y para siempre,
en el más allá, en nuestro nuevo reino celestial.
**** lo tanto, tenemos poder para vencer nuestra carne pecadora, en el
nombre del Señor Jesucristo. ****que nuestra carne es débil, **** naturaleza
del pecado del paraíso, pero nuestro espíritu es fuerte para hacer siempre
la voluntad perfecta y eternamente gloriosa de su Hijo amado, el Señor
Jesucristo, en cada uno de nosotros, en nuestros millares, en todos los
lugares del reino celestial y de la tierra, también, para siempre.
Entonces tenemos que poner a Adán y a Eva a un lado, para que nuestra
carne
muera en su estado de pecado y, a la vez, tenemos que hacer que el Señor
Jesucristo con su Espíritu Santo nazcan y crezcan, en nuestros corazones y
en nuestras vidas, para que nuestros espíritus humanos se levanten hacia
nuestro Dios, en el cielo. Para que nuestros espíritus decaídos **** culpa
del pecado, entonces vuelvan a tener poder del cielo, cada vez más y más
hacia nuestro Dios, en su sabiduría, en su poder y en su gran santidad
infinita.
Y sólo así hemos de llegar a crecer a la estatura espiritual, **** la cual
Dios nos ha creado en su paz y en sabiduría infinita, para que vivamos ****
él (y con él), en la tierra y en el cielo, también, eternamente y para
siempre. ****que obra de su paz somos en sus manos santas, en el día que
nos
comenzó a formar del puñado del polvo de la tierra, para transformarnos en
seres tan perfectos y tan gloriosos, llenos de vida, gozo, paz y justicia
como a su Árbol de vida eterna, ni más ni menos, su Hijo amado, ¡el Señor
Jesucristo!
Es **** eso, que desde el día que nuestro Padre Celestial puso sus manos
santas a la obra de cada uno de nosotros, en nuestros millares, de todas
las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra, pues
no ha parado aun, ****que su obra no ha terminado en nosotros, todavía.
Entonces nuestro Padre Celestial nos ha de seguir guardando, en los
poderes
sobrenaturales de los dones poderosos de su Espíritu Santo, para que
ningún
mal del enemigo nos haga daño y, a la vez, que los milagros, maravillas y
prodigios del cielo jamás nos falten día y noche, en la tierra y en el
paraíso, desde hoy y **** siempre.
LA PAZ DE DIOS GUARDA SUS VIDAS, EN PERFECTA SANTIDAD INFINITA
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento angelical y humano ****
igual, pues, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús, único
salvador nuestro. ****que la paz de nuestro Padre Celestial es su mismo
Hijo
amado, ni más ni menos, en su corazón y en toda su alma santísima, en el
reino de los cielos para toda su existencia infinita, con sus ángeles y
con
la humanidad entera, de ayer y de toda la vida.
Es **** está razón, que el Señor Jesucristo es muy im****tante en nuestras
vidas, para vivir en paz con nuestro Dios y con nosotros mismos, ya sea en
el paraíso con los ángeles del reino o en la tierra de nuestros días y de
siempre con toda nuestra humanidad infinita. De otra manera, jamás hemos
de
poder vivir en paz, **** ningún medio que no sea el Señor Jesucristo
viviendo en nuestros corazones y en nuestras vidas de día a día, en la
tierra y aun en el más allá, también, cuando entremos de lleno a nuestra
nueva vida infinita de Dios y de su Árbol de vida, **** ejemplo.
Es más, sin el Señor Jesucristo, ninguno de los ángeles hubiese jamás
conocido la paz de su espíritu celestial, desde el día de su formación,
****
la palabra y **** el nombre sagrado de Dios, hasta nuestros días, ****
ejemplo. En realidad, esta fue una regla divina a seguir, de la vida santa
del reino de los cielos, que Lucifer jamás comprendió en su corazón
oscuro,
**** más que lo intento (comprender), ****que el Señor Jesucristo jamás fue
rey de su espíritu celestial, sino que su propio ego domina su destino,
hasta el día de hoy, en el más allá.
Es decir, que "'el yo' personal" de su corazón fue que realmente lo
traiciono, que lo comenzó a engañar, para comenzar a destruir su vida y la
de los ángeles caídos, de los cuales creyeron en él y en su obra maligna,
de exaltar su vida rebelde y su nombre inicuo más alto que el de Dios. Al
igual que Lucifer, cada uno de los ángeles caídos perdió su paz, en el día
que comenzaron a creer en él y en su obra malvada, de tratar de exaltar su
nombre inicuo más alto que el nombre sagrado de Dios, en su corazón y en
toda su vida eterna, en el reino de los cielos, para siglos eternos.
En verdad, éste es un pecado **** el cual Dios jamás pudo perdonar a
Lucifer
ni a ninguno de sus seguidores, **** más que ellos buscaron su perdón
delante de su presencia santa, antes de ser expulsados **** sus propias
maldades, de la vida infinita del reino de los cielos. Y a los ángeles
poderosos, que creyeron en Lucifer, en vez de creer en el Señor
Jesucristo,
Dios mismo los encadeno en calabozos de las profundas tinieblas del más
allá, del mundo de los condenados a muerte eterna, ****que eran demasiado
poderosos para dejarlo ir sueltos, en el reino de los cielos y en la
tierra, también.
En realidad, si sólo uno de estos ángeles poderosos del más allá que
estuviese suelto y dando vuelvas **** toda la tierra, entonces toda vida
fuese totalmente imposible para todo hombre y hasta para los animales del
mundo entero, también, pues. Todo seria un caos terrible tras otro ****
doquier, **** la presencia espantosa de éste ser tan malvado y hasta quizás
más malvado y espantoso que el mismo Lucifer, en toda la creación
celestial.
Es más, de ellos hay muchos en prisiones eternas, en las profundidades del
abismo, en el más allá, que deseasen estar haciendo sus maldades como
siempre, pero la presencia del nombre del Señor Jesucristo se los impide.
Realmente poseemos un nombre tan glorioso en nosotros mismos, que ni un
sólo ángel de gran maldad del más allá podrá nunca hacer ninguna de sus
artimañas en contra de nosotros, ni de ninguno de los ángeles, del reino
celestial, ****que el nombre sobrenatural del Señor Jesucristo es aun más
poderoso que él y sus fuerzas indomables y negativas.
Entonces gracias a Dios damos nosotros, en la tierra, ****que con el nombre
sobrenatural del Señor Jesucristo, los encadeno con cadenas poderosas para
que no se suelten de sus lugares oscuros, hasta el día del juicio final de
sus vidas, para determinar el grado de su castigo y de su condena en el
lago de fuego, su segunda muerte final. **** esta razón, la paz de Dios, la
cual es la vida misma de su Hijo amado, el Señor Jesucristo, ciertamente
guardara sus corazones en perfecto sosiego, para que vivan **** Él y le
sirvan **** siempre, en los poderes sobrenaturales de su nombre santo,
viviendo en sus corazones, desde hoy y **** siempre.
Ya que, ésta es la paz en que el corazón de todo hombre, mujer, niño y
niña
de la humanidad entera, ha nacido en el mundo para conocer, sólo en la
vida
santa y sumamente gloriosa de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo! Y sin
ésta paz celestial del Árbol de la vida, entonces el corazón del hombre,
así como el corazón de Dios y de sus ángeles, jamás podrá ser feliz en
esta
vida ni en la venidera, tampoco, para siempre.
Es **** eso, que nuestro Padre Celestial en su día, cuando el Señor
Jesucristo estaba con algunos de sus apóstoles, sobre el monte de la
transfiguración, **** ejemplo, entonces Moisés se apareció ante ellos, no
**** razón alguna del Señor Jesucristo, sino para que los discípulos vean y
crean en sus corazones: a la vida celestial del cielo. Y luego, mientras
el
Señor Jesucristo hablaba con Moisés, entonces se oyó una voz del cielo que
decía: Éste es mi Hijo amado, el Cristo de Israel, sólo a él oigan; pues
en
él mi corazón y mi alma se complacen.
En esta hora crucial, para Dios y para la humanidad entera, entonces
nuestro Padre Celestial les estaba manifestándole a sus apóstoles una gran
máxima infinita, de toda la vida del reino de los cielos. Y esto lo hizo
Dios, en la presencia no sólo del Señor Jesucristo sino también de Moisés,
el libertador de los hebreos con sangre del pacto eterno en sus manos,
para
hacerles entender una gran verdad, una gran realidad indiscutible. Y esto
fue, que, verdaderamente, sólo su Hijo amado, el Señor Jesucristo, es la
paz de su corazón y de su alma santísima, así como en el cielo con sus
ángeles pues también en la tierra, para con las naciones y su humanidad
infinita.
Es decir, la paz celestial no sólo de Dios sino también de todos los
ángeles del reino de los cielos y, además, de todo hombre, mujer, niño y
niña de la humanidad entera, como hoy en día, **** ejemplo, mi estimado
hermano y mi estimada hermana, en tu mismo corazón, de hoy y de toda la
vida. Dios mismo fiel en tu corazón, **** amor al Señor Jesucristo, para
que
tengas paz y así vivas para ser feliz **** siempre, en tu vida con Dios y
con los tuyos, también, en la tierra y en el cielo, como en el paraíso o
como en la nueva ciudad celestial, La Gran Jerusalén del reino de Dios,
para siempre.
****que sin la paz del Árbol de la vida, el Señor Jesucristo, entonces no
hay vida posible en el reino de los cielos, en el paraíso, ni menos en
toda
la tierra de nuestros días, **** ejemplo. Es como si la paz fuese la vida y
la vida la paz, ****que van de mano en mano, en el corazón de Dios y en el
corazón de sus seres creados, como ángeles del reino u hombres de la
humanidad entera, comenzando en el paraíso, **** ejemplo, con el primer
hombre, Adán. ****que la tierra está llena de la paz del SEÑOR, si tan sólo
la puedes recibir y creer en tu corazón, invocando con tus labios aquel
que
te ama, desde siempre y **** los siglos de los siglos, ¡el Señor
Jesucristo!
Y sin una a la otra, entonces no hay enlace de vida, es decir, que no ha
paz para Dios en el cielo ni para ninguno de sus seres creados, en sus
millares, en todos los lugares del reino de los cielos y **** toda la
tierra, también. Es como decir, asimismo, si Dios no tiene paz **** culpa
de
tu pecado, de tu rebelión hacia Él y hacia la vida santa y eternamente
honrada de su Hijo amado, su Árbol de vida eterna, entonces tú no podrás
tener paz jamás, en el paraíso, en la tierra ni en ningún lugar de toda su
creación.
Pero si Dios tiene paz contigo, ****que haz hecho lo correcto, de reconocer
la vida santa y eternamente gloriosa de su Hijo amado, en tu corazón y en
toda tu alma eterna, entonces tú también haz de tener paz. ****que
Jesucristo es paz, en tu corazón y en toda tu vida, también; es más,
Jesucristo es el poder de tu paz para vivir, crecer y ser feliz
eternamente
y para siempre. Ciertamente haz de tener la misma paz de Dios que
sobreabunda en su corazón santo y alegre **** ti, para entonces regarse
sobre toda tu vida, ****que desciende con gran poder y con gran gloria
celestial de su trono honrado, de su vida santa hacia ti y hacia todos los
tuyos, también, en todos los lugares de la tierra.
Es **** eso, que Lucifer con cada uno de sus seguidores, desde el día que
se
rebelo y rechazo al Señor Jesucristo de su vida, entonces no tiene paz su
espíritu celestial, hasta hoy en día, **** ejemplo. Ni la podrá tener
jamás,
****que su corazón y su espíritu caído no poseen poderes y autoridades
especiales, de parte de nuestro Padre celestial, para recibir y conocer al
Señor Jesucristo ni menos su paz deliciosa y divina; ni mucho menos podrá
conocer jamás a su Dios y Formador de su vida celestial del más allá, ****
ejemplo, para siempre. En verdad, Lucifer ha luchado en contra de nuestro
Padre Celestial, sin jamás haberlo conocido, como sólo Jesucristo le
conoce
a Él, desde siempre.
Pues así también el hombre, la mujer, el niño y la niña de todas las
familias, razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra, no podrá
jamás conocer su paz, la paz de su corazón y de su espíritu eterno, si es
que Cristo no es rey en su vida, hoy en día (o lo más pronto posible).
Hoy,
o lo más pronto posible, para entonces que su Dios sea feliz con él y con
los suyos, también, como debió de ser desde siempre, desde hoy mismo y
eternamente y para siempre, en la tierra y en el más allá, también, como
en
su nuevo lugar santo y eterno, del nuevo reino de los cielos, **** ejemplo.
En realidad, sin la justificación del Señor Jesucristo, en el corazón del
hombre, de la mujer, del niño y de la niña de toda la tierra, entonces no
podrá tener paz alguna jamás, en esta vida ni en la venidera, tampoco.
****que la verdad es que nadie podrá tener paz jamás en la tierra, ni menos
en el fuego eterno del infierno o en el lago de fuego, entre las llamas de
destrucción eterna de la segunda muerte final, de su espíritu y de su alma
viviente, también, **** ejemplo.
Dado que, un corazón sin Cristo, es, realmente un corazón sin vida, **** lo
tanto, está muerto para sí mismo en al tierra y para Dios en el paraíso,
en
la eternidad venidera. A no ser que su corazón se arrepienta de su pecado
y
reciba a Jesucristo en su corazón, como su paz eterna ante Dios y para su
nueva vida infinita, en la tierra y en el cielo, también, para siempre, en
la nueva eternidad de Dios y de su nueva humanidad infinita.
SI SOMOS JUSTIFICADOS EN JESÚS, ENTONCES GOZAMOS DE ETERNA PAZ
Entonces estando justificados **** la fe, tenemos paz para con Dios, ****
medio de nuestro salvador, el Señor Jesucristo, **** medio de quien
realmente también hemos obtenido acceso **** la fe a esta gracia en la cual
estamos firmes **** la voluntad perfecta de Dios, y nos alegramos en la
esperanza de la nueva gloria venidera, de nuestro Padre Celestial. ****que
sin ésta justificación divina del más allá, del reino de los cielos, del
fruto de la vida eterna, el Señor Jesucristo, entonces no podríamos jamás
conocer la paz de Dios, en nuestros corazones y en todos los días de
nuestras vidas **** la tierra y aun el más allá, también, como en el nuevo
reino de los cielos.
Es decir, que viviendo en la tierra y así también en el paraíso o en el
nuevo reino de los cielos no podríamos jamás conocer a Dios, ni menos su
paz infinita de su corazón santo, ****que el fruto de vida eterna no ha
entrado **** nuestras bocas, ni tampoco a entrado a nuestros corazones y a
nuestras almas vivientes. **** lo tanto, "el potencial" de conocer la paz
de
Dios y su vida santa y eternamente gloriosa, en la tierra y en el paraíso,
seria totalmente imposible para cada hombre, mujer, niño y niña de la
humanidad entera, comenzando con Adán y Eva, en el paraíso, **** ejemplo.
Realmente seriamos como Lucifer o como cada una de sus tinieblas de sus
ángeles caídos, **** ejemplo, que no conocería la paz jamás en su corazón y
en todo su espíritu rebelde a Dios y a su fruto de vida eterna, el Señor
Jesucristo. Y esto es muerte en vida, para todo ser creado, sea ángel
caído
u hombre pecador o mujer pecadora de toda la tierra. ****que la verdad es
que el Señor Jesucristo es la única paz que la tierra santa del reino de
los cielos conoce, pues así también toda la tierra de nuestros días y de
siempre.
Puesto que, la paz que la tierra de nuestros días conozca es, en su mejor
estado espiritual, tem****aria, y jamás comparable a la de la vida santa,
del reino de los cielos. ****que sólo el Señor Jesucristo es la paz del
corazón de Dios y así también de cada uno de sus seres creados, en el
cielo
con los ángeles y en la tierra con todos los hombres, mujeres, niños y
niñas de la humanidad entera. **** lo tanto, el que disfruta de una paz,
lejos de Dios y de su Jesucristo, realmente se está "engañando" a sí
mismo.
Ya que, si hubiese existido otra justificación para el corazón del hombre
pecador y de la mujer pecadora de toda la tierra, entonces ya Dios mismo
hace mucho tiempo se lo hubiese anunciado a sus ángeles del reino y a los
hombres del paraíso y de toda la tierra, también. Pero esto no es así,
****que sólo el Señor Jesucristo es la vida de la paz, como también Él es
la
vida de nuestro corazón y de su felicidad infinita, en la tierra y en el
paraíso, también, hoy en día y **** siempre, en la nueva eternidad
venidera.
**** cuanto, esta fue la paz que los ángeles caídos comenzaron a no sentir
en sus corazones pecadores, en el día que comenzaron a rebelarse en contra
de Dios, para no honrar en sus vidas, al fruto de vida eterna de su Árbol
Viviente, su Hijo amado, el Señor Jesucristo. Y esto mismo le sucedió a
Adán y a Eva en el paraíso, **** ejemplo, ****que ambos comenzaron a
sentirse
diferentes en sus corazones y en sus espíritus humanos, al faltarles la
presencia de la paz de Dios, es decir, de la paz del fruto de vida eterna,
¡el Señor Jesucristo!
Y para ellos poder volver a comenzar a vivir la paz de Dios, como la
sentían antes en sus corazones y en sus almas eternas, entonces tenían que
comer de su fruto de vida eterna, como debió ser siempre con ellos, en
todos los días de sus vidas celestiales: al servicio de Dios y de su
nombre
santo, en el cielo. Y esto ya no era posible para ellos hacerlo así, en el
paraíso o en cualquier lugar del reino de los cielos, sino en otro lugar.
Como en la tierra de nuestros días tenia que ser, **** ejemplo, de donde
Dios los había sacado con sus manos, en un puño de polvo, para
transformarlos de las tinieblas a su luz más brillante que el sol y las
estrellas del universo, su Hijo amado, el Señor Jesucristo.
En vista de que, esta era la única manera, **** la cual cada uno de ellos y
así también sus descendientes, poder entonces volver a sentir la paz de la
vida eterna, en sus corazones y de sus espíritus humanos, en la tierra y
en
el paraíso, también. ****que si tú no puedes sentir la paz de Dios, sin
Cristo viviendo en tu corazón en la tierra, entonces menos la vas a sentir
en el paraíso, en tu nueva vida celestial, del reino de los cielos, ****
ejemplo.
Esto fue algo bien claro que Adán y Eva dejaron establecido en el paraíso,
****que después de haber comido del fruto prohibido, entonces ya no sentían
paz en sus espíritus, sólo deseos desordenados ante Dios y ante sus cosas
santas, como hacer imágenes e ídolos con sus manos, **** ejemplo, para
irritar a Dios y a su nombre santo. **** lo tanto, Dios no ha de permitir
jamás que nadie regrese al paraíso o al reino de los cielos, si es que el
Señor Jesucristo no es primero en su corazón y en su vida, delante de su
presencia santa y la de sus ángeles celestiales, del reino de los cielos.
(Hoy en día, hay muchos que van al cielo, según ellos, con estatuas,
imágenes y seres tallados en piedra, tela, papel, sin saber lo que son;
realmente todos los que creen en ellos están más confundidos que sus
ídolos
e imágenes de talla.)
Estos jamás verán la vida eterna, ni menos conocerán la paz de Dios en sus
vidas, ****que aman a sus ídolos farsantes más que al Señor Jesucristo.
Entonces nuestro Dios no quiere ponerles un mal ejemplo a sus ángeles
santos del reino, sino un buen ejemplo en cada uno de ellos y de todos
nosotros, de todos los hombres, mujeres, niños y niñas de toda la tierra.
Es **** eso que la justificación, de la vida santa y de la sangre gloriosa
y
sumamente honrada del Señor Jesucristo, es para todo hombre, mujer, niño y
niña de la humanidad entera para vea su paz, su vida; pero jamás así para
los ángeles rebeldes, como Lucifer, **** ejemplo y cada uno de sus
seguidores malvados del más allá.
De los cuales han decidido vivir sus vidas no en la paz de Dios, el Señor
Jesucristo, sino a su manera solamente, rebelde y contraria a la vida del
Árbol de la vida, en el reino del cielo y en toda la tierra, también. Es
**** eso, que el fuego del infierno ha sido llamado para ellos, y así
también la segunda muerte vino a ser en el lago de fuego, no tanto para
que
no vivan, sino para que no regresen a la vida santa del reino del cielo,
para perturbar su paz eterna, a Dios y a los suyos. ****que la paz del
reino
de los cielos está en el corazón, de cada uno de los ángeles del cielo y
así también para todos los hombres, mujeres, niños y niñas del paraíso y
de
su humanidad entera en toda la tierra, de nuestros días y de siempre,
también.
Es **** eso, que a la justificación de creer de corazón y así confesar con
los labios, de que el Señor Jesucristo es el Hijo amado de Dios, entonces
esto es paz entre Dios y el hombre de toda la tierra. Es, realmente, "la
paz que une a la vida santa del paraíso", con la vida del hombre de fe, de
la tierra, del nombre sagrado del Señor Jesucristo, viviendo en su corazón
y en toda su alma eterna, también, día a día y **** siempre en la eternidad
venidera, del nuevo reino celestial.
**** lo contrario, a ésta genuina confesión de paz, del corazón del hombre,
de la mujer, del niño y de la niña de toda la tierra, entonces no hay
mayor
paz jamás para ninguno de ellos, ni aun para los ángeles del cielo, si se
rebelasen a ésta máxima celestial, **** ejemplo, de hoy en día y de
siempre.
Pues como afirma la Escritura: "No hay paz posible para los malos",
(Isaías
48: 22). Verdaderamente, ninguno de ellos jamás conocerá la paz en la
tierra, **** falta de la presencia de Dios y de su Jesucristo en su
corazón,
peor aun le ha de conocer entre las llamas eternas, del mundo de los
muertos, en el infierno del más allá, **** ejemplo.
JESÚS LE HABLO A LA HUMANIDAD, PARA QUE TENGA PAZ ETERNA
Les he hablado de estas cosas, para que en mí tengan paz, les decía el
Señor Jesucristo a sus apóstoles y a sus discípulos también, en Israel,
durante sus días de ministerio mesiánico y de sanidad de sus almas
eternas,
para Israel y la humanidad entera. Y el Señor Jesucristo les aseguraba a
sus oidores de aquellos días y de siempre, que en el mundo tendrán
aflicción, pero ¡que tengan valor, ****que sólo él ha vencido al mundo! En
verdad, sólo la paz del Señor Jesucristo podrá realmente vencer al mundo,
en el corazón de todos los hombres, mujeres, niños y niñas, de todas las
naciones de la tierra, de hoy y de siempre.
****que sin paz, entonces no hay vida alguna, en cualquier lugar de la
creación de Dios, ya sea en el reino de los cielos o en nuestra tierra de
nuestros días, **** ejemplo. Entonces para nuestro Padre Celestial que está
en los cielos: ¿Quién realmente vence al mundo? Pues es el que está
centrado su corazón en la fe viviente, del nombre sagrado de su Hijo
amado,
el Señor Jesucristo. Con Él, sólo él (o ella) ha de vencer al mundo, en la
tierra y para la eternidad venidera, del nuevo reino de los cielos, en el
más allá.
Puesto que, todos los pecadores y todas las pecadoras, de las naciones del
mundo entero, han de seguir siendo vencidos **** el mal del pecado, sin
Dios
y sin Cristo Jesús en sus corazones y en sus vidas, en la tierra y en el
más allá, también. Como en el fuego eterno del infierno, **** ejemplo, para
jamás volver a conocer sus vidas, **** las cuales fueron creados y, a la
vez, llamados **** su Dios y Fundador de sus vidas, desde tiempos
inmemoriales de la tierra santa, del reino de los cielos y hasta nuestros
días, también.
**** lo tanto, hoy en día, todos podemos tener paz a pesar de la presencia
terrible, de las profundas tinieblas del espíritu de error, de Lucifer y
de
sus ángeles caídos, **** ejemplo, que se manifiestan terriblemente para mal
de la humanidad, en las mentes y en los corazones de las familias amantes
de la mentira y de la maldad. Y como Dios odia la mentira y la maldad del
corazón perdido, de Lucifer y de sus ángeles caídos, desde siempre, ****que
los conoce y ****que, además, hicieron mucho daño en su tierra santa del
reino de celestial y del paraíso, también, pues entonces los quiere
erradicar **** completo, de sobre la faz de la tierra, para no verlos más.
Para entonces Él mismo con su Espíritu Santo y las huestes celestiales de
su Hijo amado en su nueva humanidad celestial e infinita, redimida **** los
poderes sobrenaturales de su sacrificio eterno, sobre la cima de la roca
eterna, en las afueras de Jerusalén, en Israel, entonces empezar su reino
de vida eterna, como lo ha prometido desde siempre. Y este reino ha de
ser,
ni más ni menos, de la misma gloria infinita de su verdad y de su justicia
celestial de su Árbol de vida eterna, su Hijo amado, el Señor Jesucristo,
el único santo del paraíso y de toda la vida de la creación de Dios.
Y, **** ende, también, el único santo posible de Israel y de la humanidad
entera, sin lugar a duda, de acuerdo a las Escrituras y las palabras de
los
profetas de la antigüedad, que apuntan directamente al Señor Jesucristo:
como el único salvador de Israel y de las naciones de toda la tierra, del
ayer y de siempre. Es **** esta razón, que nuestro Padre Celestial nos ha
hablado así, desde siempre, de la misma manera que le hablo en su día a
Adán y a Eva, **** ejemplo, en el pleno de sus vidas celestiales, en el
paraíso, para que vivan y gocen sus espíritus humanos, sólo en su paz
divina.
Con el propósito de que en sus corazones y en sus almas eternas, pues
ellos
mismos con sus descendientes, también, en todos los lugares del paraíso y
de la creación, como la tierra de nuestros días, **** ejemplo, entonces
conozcan la paz divina de su corazón glorificado, en la presencia gloriosa
y eternamente honrada de su Hijo, el Señor Jesucristo. ****que sin ésta paz
divina de su Hijo, el Señor Jesucristo, viviendo en sus corazones,
entonces
Dios no podía vivir con ninguno de ellos, ya sea Adán o alguno de sus
descendientes, en sus millares, en todos los lugares de su creación, del
reino, del paraíso, de la tierra y hasta de su nueva ciudad celestial: La
Gran Jerusalén Eternal.
Como tampoco, **** ejemplo, nuestro Dios ha podido convivir jamás con los
ángeles rebeldes del reino de los cielos, sino que los tuvo que desechar
de
su vida santa del más allá, ****que era extremadamente y sin razón alguna
ante Dios y su verdad eterna, rebeldes eternamente y para siempre: al
fruto
y al nombre sagrado del Señor Jesucristo. Entonces todo aquel que tiene al
mundo y sus cosas en su corazón, en su interior, como su paz para seguir
viviendo, realmente no tiene paz alguna en todo su ser, ****que no hay paz
posible entre las profundas tinieblas de toda la tierra, especialmente
para
el impío, para el malo y los suyos.
Sin embargo, para los que han recibido en sus corazones y así han
confesado
el nombre sagrado del Señor Jesucristo con sus labios, entonces la misma
paz eterna, del corazón santo y de la vida gloriosa del reino de los
cielos, vive en sus corazones y en sus almas eternas, también. Y esto ha
de
ser verdad, en cada uno de ellos, en todos los lugares de la tierra para
ya
entonces entrar a sus nuevos lugares celestiales, para los cuales han sido
creados en las manos de Dios, en el nuevo reino de Dios y de su Árbol de
vida, La Nueva Jerusalén Santa e Infinita del cielo.
Visto que, todo hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, ha sido
creado en la paz divina de las manos de Dios, para "ocuparse **** siempre"
en una "vocación celestial", del paraíso o del nuevo reino de los cielos.
Y
ésta vocación de cada uno de los hijos e hijas de Dios, no la puede llevar
acabo ninguna otra persona, salvo aquel **** la cual ha sido creado y
llamado **** Dios mismo, desde mucho antes de la fundación, del reino y de
la tierra, para que la haga una realidad, delante de su Dios, **** siempre.
**** lo tanto, cada uno de nosotros tiene ya una obra eterna que llevar
acabo en su vida, para gloria y para honra infinita de nuestro Padre
Celestial que está en los cielos, sólo en el espíritu de su paz divina, su
Hijo amado, el Señor Jesucristo. De otra manera, estaremos perdidos ****
siempre, en la tierra y en el más allá, también, ****que realmente jamás
conoceremos nuestra verdadera vocación, nuestra verdadera obra ante Dios y
ante su nueva vida infinita en su nuevo reino celestial, del más allá, sin
el fruto de vida eterna, el Señor Jesucristo, en nuestras vidas.
Es **** esta razón, que el Señor Jesucristo es de suma im****tancia para el
corazón y para el diario vivir de los ángeles y de todo hombre, mujer,
niño
y niña de la humanidad entera, para verdaderamente comenzar a
desarrollarse, en el espíritu de la paz de Dios y de la vida santa del
nuevo reino de los cielos. Con el fin de llevar acabo **** siempre en su
vida de su diaria existencia, **** la tierra y en el cielo, también,
aquella
obra **** la cual Dios los ha creado en sus manos santas y eternamente
perfectas, en el cielo, como en el día que creaba a Adán en sus manos, ****
ejemplo. Y ésta obra de toda tu vida, la podrás encontrar en tu corazón y
en tu espíritu humano, sin tan sólo "Cristo es rey de tu corazón" para
gloria y para honra eterna de nuestro Padre Celestial que está en los
cielos.
****que si no hubiese sido **** las manos de Dios, entonces nosotros no
hubiésemos sido formados en el espíritu de su paz divina, para que en un
día como hoy, **** ejemplo, llegar a recibir a nuestro Jesucristo, para
entonces comenzar a crecer, en el espíritu de su verdad y de su justicia,
de su gran obra sagrada e infinita. Obra gloriosa del más allá, **** la
cual
hemos de ejecutar día a día de nuestro diario vivir, en la tierra y en el
nuevo reino de los cielos, **** ejemplo, como en el nuevo más allá de Dios,
de su Árbol de vida y de sus huestes de ángeles gloriosos.
Y cada una de nuestras obras celestiales ha de ser mayor que la de los
ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres santos, de la
vida
gloriosa del reino de Dios, para alcanzar glorias y santidades en el
espíritu de la paz de nuestro Dios, de las cuales jamás han sido
alcanzadas
**** ningún ángel, hasta nuestros días, **** ejemplo. En verdad, estas son
obras de gran gloria y de perfectas santidades celestiales, que en el
estado espiritual de pecado y de maldad, en el cual hemos nacido de
nuestros padres, comenzando con Eva y Adán, **** ejemplo, en el paraíso, no
las podríamos alcanzar jamás, si no nos ayuda nuestro Padre Celestial.
Y nuestro Padre Celestial nos ha ayudado, dándonos de su paz infinita, el
Señor Jesucristo, ****que lo necesitamos a Él, más que los ángeles y mucho
más que todos los seres santos del reino de los cielos lo hayan necesitado
desde el día de su creación y hasta nuestros días, **** ejemplo. ****que
sólo
en el espíritu de vida y de la sangre gloriosa de nuestro Señor
Jesucristo,
entonces hemos de poder, cada uno de nosotros, individualmente, llegar a
conocer nuestra vocación (o vacaciones terrenales y celestiales), para
alcanzar esas glorias y esas santidades tan deseadas **** nuestro Padre
Celestial que está en los cielos.
Santidades perfectas y eternas, **** las cuales lo impulsaron a Él, como
nuestro Dios y soberano de nuestras vidas, ha crearnos a cada uno de
nosotros, en nuestros millares, de todas las familias, razas, pueblos,
linajes, tribus y reinos de toda la tierra, desde los días de la
antigüedad, como en el paraíso y hasta nuestros tiempos, **** ejemplo, para
hacerlas una realidad infinita. Es **** eso, que tú, mi estimado hermano y
mi estimada hermana, eres muy im****tante para Dios y para su vida
infinita,
que le has costado su propia vida santa y eternamente honrada, la de su
Árbol de vida eterna, su Hijo amado, para entregarte vida, paz y salud
infinita en abundancia en tu corazón.
Y Dios ha hecho todo esto **** ti, mucho más que los ángeles del reino de
los cielos, ****que te ama y te ayudara **** siempre ****que eres para su
reino, si tan sólo le crees a él, **** todo lo que es (y ha de ser) **** ti
y
los tuyos, hoy en día y para siempre. ****que nuestro Padre Celestial no
nos
ha hablado a través de su Hijo amado, para que sigamos mal, enfermos y
afligidos en el poder terrible del pecado, sino para que tengamos paz para
con Él. Paz infinita en nuestras vidas, ****que el mundo ya ha sido vencido
eternamente y para siempre, sólo en la fe, sobrenatural de su Hijo amado,
el Señor Jesucristo viviendo en tu corazón y en toda tu vida, también.
UN HIJO NOS ES DADO: EL HIJO DE LA PAZ ETERNA DE DIOS Y DE LA HUMANIDAD
ENTERA
****que la profecía, desde los días de la antigüedad y hasta nuestros
tiempos, **** ejemplo, nos declaraba abiertamente, gritando a los cuatro
vientos, **** boca de Isaías lo que Dios tenia preparado en su corazón
santo
algo glorioso para la humanidad entera, en la tierra y en su nuevo reino
celestial, en el más allá. Y esto era, de que un niño nos es nacido, un
Hijo Celestial nos es dado, y el dominio de la humanidad entera estará
sobre su hombro **** siempre, para danos paz y vida en abundancia,
eternamente y para siempre.
Y se será su nombre: Asombroso, Admirable, Consejero / Consultor,
Todopoderoso / Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz, de la vida
santa del reino de los cielos y del hombre de toda la tierra, del ayer y
de
todos los tiempos. ****que sólo en Él, la paz que el pecador y la pecadora
de toda la tierra, **** la cual no la podían producir o conseguir en sus
vidas imperfectas e infieles a su Dios, entonces la podrá obtener y, a la
vez, producir en sus corazones, sin ningún problema alguno, para sus vidas
en la tierra y el cielo.
Y esto ha de ser verdad en él (o en ella), con tan sólo creer en Él y en
su
gran obra sobrenatural, de no sólo haber descendido del cielo para nacer
como hombre entre los hombres de la tierra, sino mucho más que todo esto.
Y
esto fue, realmente, para ***plir la palabra de la Ley Eterna todos los
días de su vida y hasta que **** fin levantarla en todo lo alto de la roca
eterna de Dios, en las afueras de Jerusalén, en Israel, para honrarla y
para exaltarla eternamente y para siempre, para bien de muchos pecadores e
infieles a Dios.
En realidad, para bien infinito de muchos, es decir, para bien de todo
hombre, mujer, niño y niña, de la humanidad entera, de hoy y de siempre,
en
la eternidad venidera, en la tierra y de la nueva vida santa del nuevo
reino de los cielos, en el más allá. Y éste es un bien que ha llegado a
todos nosotros en toda la tierra, sin medida alguna, para alcanzar su
corazón y su alma eterna y así bendecirlo (o bendecirla) eternamente y
para
siempre, con tan sólo creer en su corazón y confesar con sus labios: su
verdad y su justicia redentora, a Jesucristo.
Con el fin de llenar de gozo y de paz su vida, día y noche y **** siempre,
en la tierra y aun hasta en el más allá, también, como en su nueva vida
infinita del nuevo reino de los cielos, de Dios y de su Árbol de vida
eterna, el Santo de Israel y de la humanidad entera, el Señor Jesucristo.
**** lo tanto, un Hijo tenia que darnos Dios, para entonces nosotros poder
ser felices con su palabra (su Ley Eterna), su nombre santo (el nombre del
Señor Jesucristo), y sólo así en su tiempo, pues, él podernos salvar de
los
poderes terribles del pecado y de la muerte eterna, en la tierra y en el
más allá, también.
Y con éste Hijo de Dios y de la humanidad entera, entonces Él nos podía
comenzar a ver, como a sus hijos y como a sus hijas, ni más ni menos y con
mejores ojos y aun con mayor amor, de que ha sentido siempre **** sus
ángeles del reino, **** ejemplo. Es decir, también, que el Señor Jesucristo
seria sus ojos, su corazón y su vida entre cada uno de nosotros, en
nuestros millares, en todos los lugares del mundo, del ayer y de siempre,
para entendernos y así perdonar nuestros pecados y poder entonces
llenarnos
de su paz infinita, que tanto necesitamos diariamente y **** siempre, en el
paraíso.
****que sin la vida y la sangre del fruto de vida eterna, el Señor
Jesucristo, entonces Dios no tiene manera alguna para acercarse a nosotros
y poder tratarnos de persona a persona, para entendernos y limpiarnos de
los males del pecado y de la muerte, en el infierno o como en la segunda
muerte del lago de fuego, **** ejemplo. Y todo esto tenia que Dios hacerlo
entre nosotros, con su Hijo amado entre todos los hombres, mujeres, niños
y
niñas de la humanidad entera, para comprendernos y entonces perdonarnos,
**** medio de su sangre eterna cada uno de nuestros pecados, hasta dejarnos
completamente limpios de todo peligro y de toda mala contaminación
destructiva, del más allá.
De otra manera, nuestro Dios no nos podía tratar ni menos conocer de
persona a persona, sin la intervención sagrada de su Espíritu Santo y de
la
vida gloriosa y sumamente santa de su Hijo amado, el Señor Jesucristo. Es
decir, también, de que si nosotros no podíamos ver y conocer al Señor
Jesucristo, en nuestros corazones y en nuestras almas eternas, entonces no
podríamos jamás conocer a nuestro Dios y Padre Celestial que está en los
cielos; y esto es terrible para todo hombre, mujer, niño y niña de la
humanidad entera, hoy y siempre, en la eternidad.
****que muy bien el Señor Jesucristo pudo haber nacido en el paraíso, como
Hijo del hombre entre Adán y Eva, para darnos de su conocimiento, de su
amor, de su paz y de su vida celestial, llena de sus muchas y grandes
bendiciones de Dios y de su Espíritu Santo, **** ejemplo. Y luego haber
escrito el libro eterno (la Santa Biblia), para decirnos todo lo grandioso
y todo glorioso de su Jesucristo, el Árbol de la vida del reino celestial
y
del paraíso, para conocernos a nosotros uno a uno entre todos los hombres
y
mujeres de la humanidad entera, para perdonar nuestros pecados y así
llenarnos de su vida infinita.
Pero no, esto no era el plan de Dios, para acercarse al hombre y conocerlo
cara a cara, como persona a persona, de la misma manera que Dios ha
conocido a cada uno de sus ángeles, del reino de los cielos, **** ejemplo,
sino **** lo contrario. El Señor Jesucristo tenia que nacer en la tierra,
para darse a conocer al hombre primero y así entonces no solamente ser los
ojos, la mente y el corazón de Dios para con cada uno de nosotros, en
todos
los lugares de la tierra y del más allá, también, sino mucho más que esto.
En verdad, el Señor Jesucristo iba a ser, realmente, la persona perfecta
de
nuestro Dios y Padre Celestial en la tierra, de nuestros días, pero en la
manera perfecta y pura, que él es conocido en el más allá, en la
eternidad,
como en el paraíso o como en su nueva ciudad, La Gran Jerusalén del reino
celestial, **** ejemplo. Es **** eso, que el Señor Jesucristo les decía a
sus
apóstoles abiertamente: El que me ha visto a mí, en verdad, ha visto al
Padre Celestial que está en los cielos. ****que el Padre y yo somos uno, en
el cielo y así también en toda la creación.
Pues así también ha de ser en los corazones de los hombres, mujeres, niños
y niñas de la humanidad entera, en toda la tierra, hoy en día y ****
siempre, en la eternidad venidera, del nuevo reino de los cielos. Y el que
vuelva a nacer no de la carne de Adán y de Eva, sino del Espíritu de su
Árbol de vida eterna, el Señor Jesucristo, entonces ha de tener paz en la
tierra y en su nueva vida infinita, como sólo Dios la conoce con sus
santos
ángeles del reino celestial, **** ejemplo. Y esto es gloria eterna, para el
que la haya en su vida, en Dios y en su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!
EL REINO DE DIOS ES PAZ, GOZO Y PURA JUSTICIA INFINITA
****que el reino de Dios no es comida ni bebida de ningún árbol, como de
los
de la tierra, **** ejemplo, para ángeles ni para hombres, sino sólo
justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo de Dios, en la vida de cada uno
de todos ellos, en sus millares, en toda la creación. Y ésta es una
máxima,
que el pecador y la pecadora de toda la tierra jamás han conocido, en
todos
los días de sus existencias, hasta nuestros días, **** ejemplo, **** palabra
bendita del evangelio celestial.
Dado que, en la vida celestial del reino de Dios sólo se come del fruto de
vida eterna, del Árbol de Dios, su Hijo amado, el Señor Jesucristo (y no
de
otro árbol extraño como el árbol de la ciencia del bien y del mal), para
gozar de la vida divina de siempre. Es más, el único que come y bebe, del
fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, es, realmente
Lucifer con sus ángeles caídos y las gentes de mentira de toda la tierra,
de siempre, desde los días de la antigüedad y hasta nuestros días, ****
ejemplo. Y si tú no te cuidas, mi estimado hermano, muy bien, puedes estar
comiendo de éste árbol rebelde al Árbol de Dios, el Señor Jesucristo.
Pero los ángeles del reino de los cielos, junto con las almas redimidas
****
la sangre del Señor Jesucristo, "el Cordero de Dios" del paraíso y del
nuevo reino de celestial: comen y beben día y noche del fruto de vida
eterna, el Cristo de Israel y de la humanidad entera. Y esto es justicia,
paz y gozo de comer y de beber **** siempre e infinitamente del Espíritu
Santo, para con sus seres amados, como ángeles fieles del reino y hombres,
mujeres, niños y niñas de fe, de todas las familias, razas, pueblos,
linajes, tribus y reinos, de hoy y de siempre, en la eternidad venidera
del
nuevo reino celestial.
**** ello, todos los que deseen vivir en el reino de Dios, entonces tienen
que comer y beber diariamente del Espíritu Viviente del Árbol de Dios, el
Señor Jesucristo, desde ya, para que jamás vuelvan a morir como Adán y Eva
murieron, **** ejemplo, en el día que comieron del fruto prohibido del
árbol
del bien y del mal. Es **** esta razón, que Dios ha comenzado a regar sobre
toda la tierra, desde los primeros días del génesis de su creación, del
Espíritu de la sangre sagrada, de su pacto eterno de vida y de salud
infinita, entre Él y el hombre de la humanidad entera, para que ****
siempre
vea la vida su alma viviente e infinita.
Es decir, para que viva el alma del hombre de la tierra y así jamás tenga
que morir en su pecado, en sus profundas tinieblas, de Lucifer y de sus
ángeles caídos, **** ejemplo, como Adán y Eva murieron en sus días de
rebelión en el paraíso, y luego tuvieron que ser sepultados en la tierra,
para cubrir sus pecados. En verdad, si algún ángel caído, como en el día
de
la rebelión celestial, entonces trato de esconderse debajo de la tierra,
del reino de los cielos, de la ira de Dios, pero la misma tierra santa lo
vomito hacia la eternidad, hacia el mundo de los muertos **** sus culpa,
****
su rebelión ante Dios y ante su Jesucristo.
(****que la verdad es que en el paraíso no se puede sepultar a ningún ángel
muerto (o caído), ni menos a un hombre pecador o a una mujer pecadora,
como
Adán y Eva, o alguno de sus descendientes, **** ejemplo, de la tierra de
nuestros días. Pero el Señor Jesucristo si podía ser sepultado en el día
de
su muerte de cruz, en el día de su sepelio, en el cielo. Y Dios no
permitió
que su Hijo amado fuese sepultado en la tierra santa del paraíso **** los
ángeles, ****que Él tenia que resucitar al Tercer Día, para ***plir su
profecía de amor, de perdón, de sanidad infinita, de paz celestial y de
salvación eterna, también, para con todos los hombres, mujeres, niños y
niñas de la humanidad entera.)
En la medida en que, todo aquel que no come ni bebe del Señor Jesucristo,
ya sea en el paraíso con los ángeles o con los hombres de la tierra de
nuestros días, entonces ha de morir de sed y de hambre. Ha de morir el
corazón y el espíritu de este hombre o de esta mujer, **** falta de la
presencia, del Espíritu del Señor Jesucristo en su vida; es decir, que no
hay paz posible para su alma, en el paraíso o en la tierra, de hoy y de
siempre, hasta que Jesucristo sea una realidad en todo su ser.
****que un corazón sin paz, realmente es un alma muerta para Dios en la
tierra y en el paraíso, también, hasta que no reciba al Señor Jesucristo
en
su vida, **** medio del espíritu de fe, el cual ya está en su corazón,
pues,
tan sólo necesita ponerlo a obrar para bien de su vida. **** lo tanto, es
**** falta, del espíritu de paz de Dios y del Árbol de la vida, que Adán y
Eva comenzaron a morir en el paraíso y no tanto **** ninguna otra razón,
además, de haber comido del fruto prohibido. Pues lo mismo es verdad con
cada uno de sus descendientes, en sus millares, en todos los lugares del
mundo entero, del ayer y de siempre.
En verdad, ellos nacen sin paz, y viven sin paz **** siempre; hasta el día
llega a sus vidas que oyen de la palabra de la Ley o el evangelio del
Señor
Jesucristo, para hablarles del arrepentimiento de sus pecados, para que
haya paz en sus corazones y en sus almas eternas, también. ****que la
presencia del pecado es la ausencia de la paz celestial de toda su vida,
en
el espíritu humano del hombre, de la mujer, del niño y de la niña de la
humanidad entera, ****que el Señor Jesucristo no está en su corazón y en
toda su vida, también.
Pues el corazón y el alma sufren día y noche silenciosamente **** falta del
espíritu de paz, entre Dios y el hombre de la tierra, el salvador del
mundo, "el Cordero de Dios y de la paz eterna de toda vida humana y
celestial", el Señor Jesucristo. Entonces esta alma sufre día y noche, sin
realmente saber en su corazón, que su paz es Dios, que su paz es el Señor
Jesucristo, si tan sólo lo reconoce en su corazón y le confiesa con sus
labios, para comenzar realmente a vivir su vida, como debió de ser desde
el
principio de todas las cosas, en el paraíso.
Para que de esta manera única, entonces los poderes de la vida santa del
reino de los cielos, junto con las autoridades de parte de Dios y de los
dones del Espíritu Santo comiencen a obrar día y noche, en su corazón y en
toda su vida, también, hasta alcanzar esa paz celestial. Hasta alcanzar
esa
paz tan real y tan necesaria para la existencia de su vida humana y
celestial, como la es día a día y **** siempre la de Dios y de sus ángeles
del reino de los cielos, **** ejemplo.
Además, esto ha de ser verdad en él (o en ella) y hasta en los suyos,
también, para que la paz divina, **** la cual fue creado en el principio,
entonces llegue a su vida **** primera vez, para quedarse y ser parte de su
ser, eternamente y para siempre, en la tierra y en el reino de los cielos.
****que sin la paz del Señor Jesucristo en su corazón humano, entonces el
hombre jamás ha de conocer la vida eterna ni menos a su Dios y Creador de
su vida, el Todopoderoso de Israel y de la humanidad entera, nuestro Padre
Celestial. En verdad, el hombre seria una bestia más entre todas las
bestias de la tierra, que no siente paz, ni posee conocimiento alguno de
la
palabra y del nombre sagrado de Dios, ¡el Señor Jesucristo!
Es **** esta razón, que nuestro Padre Celestial desea que todo hombre,
mujer, niño y niña de la humanidad entera, entienda en su corazón de que
la
vida santa del reino de Dios no es comida ni bebida, tampoco, como de los
frutales de los arboles de la tierra, para sostener sus vidas delante de
Dios, sino todo lo contrario. La vida santa y perfecta del reino celestial
es la comida y la bebida perfecta del amor, la paz y la justicia de su
fruto de vida y de salud eterna, el Señor Jesucristo, para el corazón de
los ángeles y el alma eterna de Adán y de cada uno de sus descendientes,
en
sus millares, en toda la creación.
Y, hoy más que nunca, esta comida y bebida del cielo ha descendido a ti,
en
la persona sagrada del Señor Jesucristo, para que tu corazón deje de
sufrir
hambre y sed de amor, paz, gozo, justicia de la felicidad infinita, de
tener y de conocer al Dios de tu vida, en tu mismo corazón, de hoy y de
siempre. Y si tú no llegases a entender ésta gran verdad en tu corazón y
en
todo tu ser, mi estimado hermano y mi estimada hermana, entonces tu
corazón
ha de seguir sufriendo sed y hambre de la palabra de la Ley y del nombre
salvador de tu alma, como en el desierto traicionero y mortal, ****
ejemplo,
de nuestra tierra.
Y esto ha de ser verdad en ti y en todo tu ser viviente en la tierra,
hasta
el día que llega y muere tu alma, eternamente y para siempre, sin
entenderlo espiritualmente nada de nada, **** falta de conocimiento de Dios
y de su plan de vida y de salud para tu alma y para tu vida eterna,
Jesucristo. Y Dios no desea éste mal terrible para tu corazón, en este
día,
sino todo lo contrario. Nuestro Dios realmente sólo desea paz para ti,
para
que vivas sólo para comer y para beber de su fruto de vida y de salud
eterna, su Hijo amado, el Señor Jesucristo (la única paz verdadera e
infinita para tu alma viviente, en la tierra y en el paraíso, para
siempre).
LA INTENCIÓN DE LA CARNE ES MUERTE, PERO EL FIN DEL ESPÍRITU ES VIDA
ETERNA
****que la verdad es que, la intención de la carne es muerte desde el
comienzo de todas las cosas en el paraíso, **** la presencia constante del
espíritu de error, del pecado original, sin embargo, la intención del
Espíritu es vida y paz infinita. Y esto es verdad para el corazón de Dios
y, **** supuesto, para el corazón del ángel del reino y así también para el
corazón del hombre, de la mujer, del niño y de la niña, de toda la tierra.
Y esto es de los que con justicia en sus corazones: aman a Dios sobre
todas
sus cosas, sólo en el espíritu sobrenatural de la fe redentora, del Señor
Jesucristo.
Ya que, mayor gloria y paz para Dios que el Señor Jesucristo no existe, en
el cielo ni en la tierra, para siempre. ****que sólo el Señor Jesucristo es
la paz del corazón de Dios, del corazón del Espíritu Santo, del corazón de
los ángeles del cielo y, consiguientemente, o **** naturaleza celestial,
del
corazón del hombre de toda la tierra, también. **** eso, como todo sabemos
muy bien: la intención de la carne es muerte para el hombre pecador,
****que
obedece fielmente a los deseos, del fruto prohibido del árbol de la
ciencia, del bien y del mal, lo sepa o no, la primer muerte de Adán y Eva,
en el paraíso, **** ejemplo.
En vista de que, estos deseos de la carne que hemos heredado todos los
hombres de la tierra, no provienen de nuestro mundo, de hoy o de siempre,
sino del más allá. Y éste lugar, sin duda alguna, es el paraíso. ****que
fue
en el paraíso, en donde **** vez primera la carne del hombre, el de Eva
primero, **** ejemplo, comenzó a sentir deseos carnales **** alcanzar el
fruto prohibido, y comenzar a comer de él, sabiendo su corazón que no lo
debía hacer así, **** requerimiento directo de Dios, a cada uno de ellos,
con Adán principalmente.
Y luego Adán probo del fruto prohibido también, del mismo fruto que Eva
había comido, en el momento que peco ante Dios y ante el fruto de vida
eterna de su Árbol Viviente, su Hijo amado, el único salvador posible del
hombre, en el cielo y en toda la tierra, ¡el Señor Jesucristo! En este
instante, Adán suprime (y hasta la muerte) a su espíritu humano, dejándolo
sin fuerzas realmente para seguir a Dios, en el paraíso y en la tierra,
para siempre.
Visto que, para seguir el camino de Dios, entonces el espíritu humano del
hombre requiere día y noche de los poderes sobrenaturales, de los dones
del
Espíritu Santo, sólo posibles para Adán y sus descendientes, si comen y
beben del fruto de vida eterna, Jesucristo. Y sólo así, entonces el
hombre,
como también la mujer, puede **** igual servirle a Dios y a su nombre
santo,
en su corazón y en toda su alma viviente, también, en el paraíso y ****
toda
la tierra. Es decir, que al probar este fruto prohibido, entonces en la
sangre de Eva, como en la (sangre) de Adán y su carne humana, "despertaron
inmediatamente" deseos desordenados y contrarios, a los deseos de su
espíritu humano o del Espíritu Santo, **** tanto, contrarios al fruto de
vida y a nuestro Dios y Padre Celestial que está en los cielos.
Aquí es cuando el hombre comenzó a alejarse de Dios y de su Árbol de vida,
como sucede hoy en día en muchos lugares de la tierra, en donde habita el
hombre pecador y rebelde a la verdad y a la justicia justa / combatiente,
de su propia salvación del poder del pecado y de su muerte, en el
infierno.
****que sin estos deseos desordenados y contrarios a Dios, de Adán y de
Eva,
**** ejemplo, entonces Dios no nos había creado (o formado) en sus manos
santas, en nuestros millares, en su imagen y conforme a su semejanza
celestial e infinita.
**** principio propio, nuestro Padre Celestial jamás nos hubiese creado,
****que él no es un Dios de desorden, sino de orden, en el cielo y así
también en la vida del hombre de fe, del nombre del Señor Jesucristo y de
buena voluntad de la humanidad entera, en toda la tierra. **** lo tanto,
Dios nos creo en sus deseos santos y honrosos, de su Espíritu Santo y de
su
Árbol de vida eterna, el Señor Jesucristo, para gozar de su paz y
llenarnos
de vida eterna y de sus muchas y ricas bendiciones celestiales del más
allá, como de su nueva ciudad santa y eterna, La Jerusalén Eterna de Dios.
Ahora, los deseos que habitan en nuestros corazones y en nuestros
espíritus
humanos, no son de nosotros, fueron injertados en contra de nuestra
voluntad y de la voluntad de Dios principalmente, en el día que Adán y Eva
comieron del fruto prohibido del árbol de la ciencia, del bien y del mal,
en el paraíso. **** ello, el deseo de la carne de Adán antes de pecar, era,
realmente sólo para obedecer a su Dios y Creador de su vida, y nunca jamás
de desobedecer a ninguna de sus reglas celestiales.
Y en este espíritu y carne santa, para Dios y para su vida eterna, en el
paraíso y en el reino de los cielos, fue que el hombre fue formado en las
manos de Dios, en el día de su manifestación a los ángeles, del reino de
los cielos, en el más allá, **** ejemplo. Pero cuando Adán y Eva comen
juntos del mismo fruto prohibido, entonces, como lo indique anteriormente,
extraños deseos de la carne del hombre comenzaron a manifestarse, en
contra
de Dios y de su Árbol de vida, el Señor Jesucristo, para mal de ellos y de
sus descendientes, en toda la tierra, hasta nuestros días,
desdichadamente.
Aquí es cuando el hombre, primero la mujer, comenzó a perder su paz en su
corazón y en su vida celestial, en el paraíso y en todo los lugares de la
creación de Dios; es decir, que donde sea que Adán fuese en toda la
creación de Dios, entonces iba a seguir sintiendo en su corazón la falta
de
algo. Este algo, que él no conocía aun, en su corazón y en toda su sangre
de todo su ser humano, de su constitución como hombre viviente, delante de
Dios y de su Espíritu Santo, sólo podía llegar a él **** Jesucristo, el
fruto de vida del Árbol Viviente del paraíso y del reino de los cielos: la
paz omnipotente.
En otras palabras, éste algo era (y es hoy en día) en todo hombre y en
toda
mujer: el deseo de comer del fruto de vida y de la paz eterna de su
corazón
y de su alma viviente, ¡el Señor Jesucristo! ****que sólo el Señor
Jesucristo es la vida y la paz con sus muchas bendiciones sobrenaturales,
en la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, en
el
paraíso y en toda la tierra, también, comenzando con Adán y Eva, ****
ejemplo (nuestros progenitores celestiales y eternos, desde el paraíso).
(****que Adán y Eva regresaron al paraíso, después de haber comido del
fruto
de vida, del Árbol de Dios. Y esto sucedió, para ***plir la palabra de
Dios, de boca de sus profetas de Israel, sobre la cima de la roca eterna,
en las afueras de Jerusalén, en Israel, cuando sus arboles secos y sin
vida
se cruzaron para poder entonces recibir al Hijo amado de Dios. Y en aquel
día, le recibieron al salvador de sus vidas del paraíso, pero esta vez,
como una ultima o****tunidad de salvación en la tierra, injertado en sus
cuerpos sin vida, con clavos en sus manos y en sus pies, para que su
sangre
santa pasee a ellos y así también a todos los demás en la tierra. Y éste
gran milagro del perdón y fin del pecado, en las vidas de los
descendientes
de Adán toma lugar, **** vez primera, cuando corría poco a poco el espíritu
de la sangre redentora hacia cada uno de ellos en toda la tierra, hasta
que
la muerte le llega a Él, para vencerla al Tercer Día, y redimirlos a
todos.)
**** lo tanto, nosotros perdimos la paz de nuestros corazones, de nuestras
almas eternas y de nuestras vidas celestiales y terrenales también, en el
cielo, en el paraíso, en el día que Adán comió del fruto prohibido del
árbol de la ciencia, del bien y del mal, pero para luego rescatarla,
retomarla en nuestras vidas terrenales y celestiales. Entonces como ésta
paz, de nuestros corazones y de nuestras entidades, como seres humanos y
creación perfecta de las manos de Dios, se queda en el paraíso, entonces
quedamos desamparados hasta cierto grado espiritual, para ser atacados ****
el mal de Lucifer, como Adán y Eva fueron atacados pero con mayor fuerza
que antes, para literalmente matarnos / eliminarnos.
Pues **** la misericordia de Dios y la gracia infinita de Jesucristo,
sabiendo que nosotros no podíamos regresar al cielo nunca, para retomar y
establecerla en nuestros corazones y en nuestros espíritus humanos, la paz
perdida, **** la rebelión al mandato de Dios, de parte de Eva y luego de
Adán, entonces Dios decide ayudarnos, sin romper ninguna regla. Realmente,
Dios decidió enviar nuestra paz de regreso a su lugar eterno, a nosotros
mismos, a nuestros corazones, desde el paraíso, para regarla **** toda la
tierra, en donde sea que exista vida humana: un hijo o una hija rebelde de
Adán, **** ejemplo, para bendecirlo y rescatarlo, en su espíritu de paz, a
la vida previa del paraíso.
Con el fin infinito, de que el espíritu de la paz de Dios, entonces entre
en cada hombre, mujer, niño y niña, con sólo invocar y creer en su corazón
y así confesar con sus labios, de que el Señor Jesucristo es su Hijo
amado,
el único fruto de vida eterna de los ángeles del reino los cielos. Puesto
que, el único fruto de vida y de salud eterna, de todos los redimidos de
la
humanidad entera, hoy en día y **** siempre, en la eternidad venidera,
también, ha de ser el Señor Jesucristo, en el nuevo reino de los cielos,
como la gran ciudad celestial: La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del más
allá.
Y esta ayuda sobrenatural, llena de amor y de muchas y ricas bendiciones
de
vida y de paz eterna, llega a nosotros **** amor de Dios y **** la gracia
infinita del Señor Jesucristo, en el poder sobrenatural de su Espíritu
Santo, en nuestros corazones y en nuestras vidas infinitas, en la tierra y
en el cielo, también, para siempre. Es **** eso, que hoy en día, podemos
tener paz para con Dios, como si estuviésemos viviendo eternamente y para
siempre en su paraíso, en su nuevo reino celestial, como si jamás nos
hubiésemos alejados de él y de su Árbol de vida eterna, **** culpa del
pecado de dos errores humanos, de Adán y Eva, **** ejemplo.
Y Dios ha hecho esta gran misericordia para con cada uno de nosotros, en
nuestros millares, de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus
y
reinos de la tierra, ****que sin ésta paz sobrenatural de su Espíritu Santo
y de su Hijo amado, entonces ninguno de nosotros podía llegar a crecer en
su conocimiento santo e infinito. Para ayudarnos sobrenaturalmente, para
acercarnos cada vez más a Él y así llegar a conocerlo como a nuestro
Creador personal, de nuestras vidas celestiales, de la misma manera que Él
siempre ha sido así, conocido hasta cierto grado espiritual **** cada uno
de
sus ángeles, del reino, desde el día de su creación y hasta nuestros
tiempos, **** ejemplo.
****que sin esta intervención espiritual, sin está ayuda sobrenatural del
reino, entonces nuestros corazones jamás hubiesen recobrado la paz que
perdimos en el paraíso, en el día que Adán y Eva pecan en contra de Dios y
de su fruto de vida celestial, en el más allá. **** lo tanto, éste es el
dilema de toda tu vida, mi estimado hermano: la falta de Cristo en tu
corazón, para sanar tu cuerpo, espiritual y cor****al y así resolver cada
uno de tus problemas, en muchos casos sin tu tener que mover un sólo dedo,
sino sólo esperar en tu Dios y salvador de tu vida, Jesucristo.
Entonces hoy en día, no tenemos que obedecer a la rebelión de Adán, sino a
nuestro espíritu humano que desea vivir en la paz eterna del fruto de
vida,
el Señor Jesucristo, en nuestros corazones y en nuestras almas vivientes,
también, en la tierra y en el cielo, para la nueva era venidera del nuevo
reino de los cielos. Y si lo hacemos así, en nuestros corazones y con
nuestros labios, confesando a Cristo, entonces nuestro Dios nos amara
abundantemente para llenarnos día y noche de sus más ricas y gloriosas
bendiciones, que todo el oro y la plata del mundo, realmente, jamás
podrían
pagar. ****que "sólo la sangre santísima del Señor Jesucristo es el precio
perfecto y eterno de tu salvación y de tu paz infinita, en la tierra y en
el paraíso, también, para siempre, mi estimado hermano y mi estimada
hermana".
LA PAZ DE NUESTRO DIOS ES SOBRENATURAL
Ciertamente, si somos fieles al llamado de nuestro Padre Celestial,
entonces él mismo hará que nuestros corazones y nuestras mentes sean
guardados, en el poder sobrenatural de su paz divina, en el nombre del
Señor Jesucristo viviendo en nuestros corazones eternos. ****que el
espíritu
de la paz divina de nuestro Dios tiene poderes sobrenaturales, para
hacernos mucho bienestar, para que jamás nos falte ninguna bendición de
parte de Él que está en los cielos y en cada momento de nuestras vidas ****
la tierra, también, **** ejemplo.
Puesto que, poderoso es nuestro Padre Celestial para hacer **** nosotros
hasta aun lo imposible para bendecirnos y, a la vez, hacer realidad los
deseos de nuestros corazones, para que seamos felices con él, en la tierra
y en el cielo, también, día a día y **** siempre, en su nueva eternidad
venidera, de su nuevo reino celestial. ****que justificados hemos sido, en
el momento, que comenzamos a creer en nuestros corazones y a confesar con
nuestros labios: la paz de nuestro Padre Celestial en su corazón santo,
¡el
Señor Jesucristo! En vista de que, sólo en esta paz omnipotente podremos
realmente ver y conocer a nuestro Dios y Padre Celestial que está en los
cielos.
**** lo tanto, en el Señor Jesucristo tenemos paz para con Dios, en la
tierra y así también en su reino celestial, para hacer siempre su
voluntad,
de exaltar y de glorificar su nombre bendito, a pesar de la presencia
terrible de las profundas tinieblas, de Lucifer y de sus ángeles caídos,
en
todos los lugares del mundo entero. Entonces ante Dios, con la
justificación del Señor Jesucristo sellada en nuestros corazones y en
nuestras almas eternas, realmente hemos empezado una nueva vida, libre de
los males del pecado para jamás morir, sino sólo ver la vida saludable de
nuestros días **** la tierra y en el más allá, también, como en nuestras
vidas infinitas del nuevo reino celestial.
Así pues, nos gloriamos día a día en los poderes sobrenaturales, de los
dones del Espíritu Santo de Dios, ****que esta es nuestra felicidad, que
nos
ha entregado el espíritu de fe, de la justificación de nuestras almas
eternas, **** medio del Señor Jesucristo, para ver sólo bendición tras
bendiciones en nuestras vidas, eternamente y para siempre. **** eso, somos
dignos de ser llamados hijos legítimos (e hijas legitimas) de Dios, **** la
paz que reina entre Dios y nosotros, en la tierra y en el paraíso,
también,
gracias a nuestro mediador celestial de nuestras vidas, el Señor
Jesucristo, ¡el santo de Israel y de la humanidad entera!
Y esta gloria de tener al Señor Jesucristo como mediador de nuestra paz es
algo glorioso para nuestro diario vivir, en el reino de los cielos y al
lado de nuestro Padre Celestial, también, sentado con gran gloria y con
gran honra infinita a su diestra de su trono santo, pues Lucifer jamás nos
la podrá arrebatar. Lucifer no podrá arrebatar esta gloria tan sublime de
nuestra salud y salvación infinita de nuestras vidas, como arrebato la
salvación de la vida de Adán y Eva, en el paraíso, **** ejemplo, **** medio
de mentiras, que jamás tuvieron nada que ver con la verdad y con la
justicia infinita de nuestro Padre Celestial, en su reino celestial.
Es **** esta razón, de que si el Señor Jesucristo está en nuestros
corazones, entonces jamás perderemos nuestra paz, esto está garantizado en
nuestras vidas **** Dios mismo, como nuestra bendición eterna, también, de
tener nuestros nombres escritos en el libro de la vida, **** ejemplo, en el
reino de los cielos. Ciertamente, hemos de vivir en paz con Dios y con sus
seres creados, ángeles del reino y hombres, mujeres, niños y niñas de la
tierra, para ser felices en nuestras nuevas vidas infinitas, de conocer a
nuestro Padre Celestial y a todas sus cosas, de las cuales le han agradado
a su corazón eterno y glorioso sin medida, desde siempre.
Entonces el Señor Jesucristo nos ha hablado paz, desde la antigüedad, ****
sus profetas y **** él mismo, también, cuando caminaba **** Israel, como:
Mesías, cordero, sumo sacerdote y redentor de Israel y de la humanidad
entera, para que el poder del pecado ya no nos haga más daño, sino que
sólo
tengamos paz, en él y en su nombre. **** esta razón, como nuestro salvador
eterno, el Señor Jesucristo, ha vencido al mundo, entonces podemos ser
felices en su paz con Él y con nuestro Dios que está en los cielos, desde
hoy y **** siempre, en la eternidad venidera de su nueva vida infinita, en
su gran ciudad eternal: ¡La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta, **** siglos
venideros!
El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo es
contigo.
¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!
Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre
del
Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran,
Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra
santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre,
Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, el Señor Jesucristo.
LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS
Es **** eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la verdad
de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la
omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad perfecta
del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto tiene un fin
en
tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de pensar quizá que el
fin de todos los males de los ídolos termine, cuando llegues al fin de tus
días. Pero esto no es verdad. Los ídolos con sus espíritus inmundos te
seguirán atormentando día y noche entre las llamas ardientes del fuego del
infierno, **** haber desobedecido a la Ley viviente de Dios. En verdad, el
fin de todos estos males está aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el
Señor Jesucristo. Cree en Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu
fe
en Él, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos de la
presencia terrible de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales
en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos también, en la eternidad
del reino de Dios. ****que en el reino de Dios su Ley santa es de día en
día
honrada y exaltada en gran manera, **** todas las huestes de sus santos
ángeles. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada hermana, has
sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada palabra, cada oración,
cada tilde, cada categoría de bendición terrenal y celestial, cada honor,
cada dignidad, cada señorío, cada majestad, cada poder, cada decoro, y
cada
vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la
tierra, del día de hoy y de la tierra santa del más allá, también, en el
reino de Dios y de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso
de Israel y de las naciones!
SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS
Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu corazón,
para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la tierra y en
el
cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde los días de la
antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del reino de los cielos:
PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".
SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que
esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de
la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, ****que yo
soy
Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre
los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me
aborrecen. Pero muestro misericordia **** mil generaciones a los que me
aman
y guardan mis mandamientos".
TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios,
****que
Él no dará **** inocente al que tome su nombre en vano".
CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis
días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será sábado para
Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está
dentro de tus puertas. ****que en seis días Jehová hizo los cielos, la
tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día.
**** eso Jehová bendijo el día del sábado y lo santificó".
QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se
prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da".
***TO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio".
SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio".
OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás".
NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de tu prójimo".
DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la
mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno,
ni
cosa alguna que sea de tu prójimo".
Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y déshazte de todos estos males
en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos, también.
Hazlo así y sin mas demora alguna, **** amor a la Ley santa de Dios, en la
vida de cada uno de los tuyos. ****que ciertamente ellos desean ser libres
de sus ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú no lo veas así, en
ésta
hora crucial para tu vida y la vida de los tuyos, también. Y tú tienes el
poder, para ayudarlos a ser libres de todos estos males, de los cuales han
llegado a ellos, desde los días de la antigüedad, para seguir destruyendo
sus vidas, en el día de hoy. Y Dios no desea continuar viendo estos males
en sus vidas, sino que sólo Él desea ver vida y vida en abundancia, en
cada
nación y en cada una de sus muchas familias, **** toda la tierra.
Esto es muy im****tante: Oremos junto, en el nombre del Señor Jesucristo.
Vamos todos a orar juntos, **** unos momentos. Y digamos juntos la
siguiente
oración de Jesucristo delante de la presencia santa del Padre Celestial,
nuestro Dios y salvador de todas nuestras almas:
ORACIÓN DEL PERDÓN
Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de tu
nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu reino, sea
hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra. El pan
nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas
líbranos del mal. ****que tuyo es el reino, el poder y la gloria **** todos
los siglos. Amén.
****que si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
**** lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y la
VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es **** MÍ". Juan 14:
NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.
¡CONFÍA EN JESÚS HOY!
MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.
YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.
- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y su
MUERTE.
Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):
Cree que Jesucristo murió **** ti, fue sepultado y resucito al tercer día
**** el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu vida y sea
tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.
QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL SEÑOR
SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un pecador y
necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y
ha muerto **** mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a
Cristo
a venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.
¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?
¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?
Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una nueva
maravillosa vida en Cristo. Ahora:
Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios, orando
todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El ESPÍRITU
SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en un Templo
donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de
Cristo a los demás.
Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros cristianos
que
los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de Jesús te recomienden
leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su palabra sagrada, la
Biblia. Libros cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes
temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio, entonces visita a
las librerías cristianas con frecuencia, para ver que clase de libros
están
a tu disposición, para que te ayuden a estudiar y entender las verdades de
Dios.
Te doy las gracias **** leer mí libro que he escrito para ti, para que te
goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así comiences
a
crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.
El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir **** la paz de
Jerusalén
día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. ****que ésta es la tierra,
desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la tierra: todas
nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y nos
dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan tranquilos los que te aman.
Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios,
Jerusalén".
**** causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti,
siempre Jerusalén". **** causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en el
cielo y en la tierra: imploraré **** tu bien, **** siempre.
El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de
Dios
a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que respira,
alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es,
de
toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo corazón, con su
voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor al nombre santo de Dios,
en
la tierra y en las alturas, como antes y como siempre, **** la eternidad.
http://www.supercadenacristiana.com/listen/player-wm.asp?playertype=wm%20%
20///
http://www.unored.com/streams/radiovisioncristiana.asx
http://radioalerta.com


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